Este viernes y sábado viajo a Madrid (CANELA Espacio Creativo) para impartir la primera versión de NO MORE BULL SH*T, un workshop que expone la crisis creativa global en la que nos encontramos debido a la exponencial destrucción de contexto por parte de las dinámicas tecnológicas.

Serán dos días en los que volcaré mi visión del mundo actual desde distintos puntos de vista, haremos varios ejercicios colectivos e intentaremos concebir tácticas para sobrevivir y recuperar el control. Aquí puedes acceder al dossier completo y aquí puedes consultar el programa de lecciones y ejercicios de la actividad.

A continuación dejo un pequeño ensayo (extraído de un documento más extenso) relacionado con uno de los problemas que abordaremos: el vacío de significado del término y la esencia del "director creativo".

El pasado mes de febrero, C. Tangana se hacía con varios Premios Goya por su primer largometraje documental, La guitarra flamenca de Yerai Cortés; un premio, el de mejor documental del año, que el madrileño ya intuía desde hacía años. Sus esfuerzos en el terreno fílmico tan sólo están dando sus primeros pasos; probablemente no será el último galardón que le veamos recoger, ni a él ni a su equipo, Little Spain.

Desde 2022, Sotheby's tiene algunas piezas artísticas a la venta firmadas por Joseph Olaitan Adenuga Jr. Skepta comenzó a explorar sus cualidades pictóricas justo hace cinco años, cuando comenzaba el encierro por la pandemia COVID-19; el británico de origen nigeriano se ha ganado un nombre dentro de la historia del Grime y de la música urbana británica y ahora brilla por su multidisciplinariedad. Es modelo, empresario, MC, productor y también pintor. Sin orden específico. Su cuadro Mama Goes to Market está a la venta por una suma considerable.

Mientras escribo, A$AP Rocky anuncia su nuevo puesto como director creativo de Ray-Ban y vuelvo a encontrarme con algún short de Pharrell Williams sacando brillo a su increíble retórica sobre la creatividad. Acto seguido, ahí está: "¿Qué sabe Lady Gaga de Polaroids?" Es uno de los documentos más vistos de Kanye West en YouTube, porque nadie ha conseguido expresarlo mejor: entre la vehemencia y la culpabilidad, entre lo evidente y lo ridículo. Por aquella época, el ahora conocido como Ye, ya se sabía la teoría: con Andy Warhol comenzó un modelo de artista que podía moverse libremente entre disciplinas impregnando allí donde iba su punto de vista sobre la cultura Pop.

La celebridad hoy en día puede dirigir su influencia allí donde más le convenga, conozca o no conozca las disciplinas que coloniza.

Obvio, antes que él y Jean-Michel Basquiat existió Leonardo, y Miguel Ángel, y otros muchos menos conocidos que diluyeron en público o en secreto las líneas de la especificidad. Basquiat vendía postales, pintaba puertas y traía artefactos extraños a los conciertos con la banda Gray; le preguntaba a Jim Jarmusch por su próxima película, bailaba solo en el Mudd Club y aparecía en un videoclip de Blondie. Todos los que les recuerdan, tanto a él como a Warhol, hablan de "una tremenda fuerza gravitacional".

Sin saberlo, ambos dieron con el marco de los pre-influencers, figuras con un alcance mediático colosal que demostraron que el estatus se puede transferir lateralmente de una disciplina a cualquier práctica adyacente, manteniendo la influencia y sólo intercambiando roles. También, y aquí sobre todo Andy, dio forma un marco conceptual propio: el creador visto como marca personal o producto, con el culto a su personalidad por encima de su propia obra.

"Virgil-ification"

En vida, Virgil Abloh no fue un prodigio como creativo, sino como diseñador: el suyo era un ejercicio de apropiación más que de innovación, extrayendo conceptos de la arquitectura e incluso del dadaísmo pero usándolos de forma inteligente. El concepto de streetwear se redefinió con él y también su ancho de banda; incluso Louis Vuitton se atrevía a comenzar una nueva etapa donde lo importante no es la creatividad sino curar, absorber y mediatizar.

Con Virgil se abrió el camino a un template replicable y a la obligación de la interdisciplinariedad: llevar un léxico concreto a otras áreas se convertía casi en un dogma absoluto. Así como un ejemplo del orden creativo basado en curar tendencias, referencias y fragmentos y reordenarlos sobre una estética reconocible. El paradigma del maestro del moodboard; signos mezclados sin significados y la generación de sensaciones que respondan a las dinámicas de mercado.

El director creativo como API de influencia.

También se le puede denominar "gestor de signos". Agente para la viralidad o plugin de notoriedad: el valor de una obra depende más de quién la hace que de lo que expresa o de su innovación estética (implícita o intencional). "Uber Creatives". Hoy, aquellos que reciben las miradas de cientos de miles de jóvenes que desean ser como ellos algún día, únicamente están desviando su fuerza gravitacional hacia donde esté su próximo propósito mediático. Las marcas, casas o proyectos que los eligen se comportan como un cliente que solicita influence as a service: capital social y simbólico al que adjuntarse para renovarse, como si de una transfusión de sangre o un chute fresco de cocaína se tratara.